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En la empresa así como en el deporte, vénganos la competitividad.

Escrito por Fernando Aguilar | fecha: 16 Noviembre 2009 | Sección: En boca de | Imprimir Imprimir |
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Como los atletas en el deporte, las empresas en el medio económico lo que buscan es ganar. Si nos vamos a la definición de “competitividad”, la Real Academia de la Lengua nos dice que es aquella “capacidad de competir; rivalidad para la consecución de un fin”.

Pues bien. Tras leer, entender y asimilar algunas otras definiciones, la que mejor precisa el concepto que busco compartir es: “la capacidad de una organización pública o privada (lucrativa o no), como puede ser una empresa, para alcanzar, sostener y mejorar ventajas comparativas, que le permitan una mejor posición en el entorno socioeconómico en relación a sus competidores.” Y así es en el deporte, cuántos deportistas o atletas, jugadores de futbol en México (para poner un ejemplo), por no ser competitivos, los directivos prefieren contratar a otros.

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De la misma manera que un equipo deportivo no tiene que ser el de gran tradición y renombre para ser competitivo, las empresas no necesariamente deben ser grandes para ser competitivas; cada quien decide el nivel en que quiere serlo y debe prepararse para ello. Ser competitivo es estar preparado para competir con los llamados y considerados “grandes”; si es necesario y así conviene, dejar de ser local, pasar a ser nacional y llegar a una competencia y presencia internacional. Quien es competitivo gana, se consolida y crece.

Les pongo el ejemplo de Australia en el futbol. Pese a que el “deporte nacional” para los “aussies” es el rugby, el futbol también ha sido de su interés y forma parte de su desarrollo. En el primero son potencia internacional, en el segundo sufren mucho para llegar a un mundial. Resulta que su zona geográfica a nivel Federación Internacional de Futbol Asociado, organismo que regula el deporte en todo el orbe y organiza el Campeonato Mundial cada cuatro años, los fuerza a jugar una reclasificación contra un equipo asiático tras ganar su eliminatoria en Oceanía. Solicitaron a la FIFA, que aunque fuera más “difícil” viajar y eliminarse contra los representantes asiáticos, los cambiaran de Confederación. Se prepararon y buscaron desarrollar sus atributos y capacidades. El resultado es muy claro, se convirtieron en unos de los primeros clasificados al Mundial de Sudáfrica en 2010 (ellos solo querían crecer, prepararse para ser mejores con el tiempo).

Ahora deseo compartir otro ejemplo que me ha impactado. En los Juegos Olímpicos (JJOO), la “prueba reina” es la carrera de 100mts. planos. Y el mejor mexicano, el que menos tiempo ha hecho en esta distancia, es Carlos Villaseñor con un tiempo de 10.21” en 1997. ¿Es competitivo?, yo diría que sí, sin embargo veamos el resultado de esta prueba en los recientes JJOO, Beijing 2008: medalla de oro, Usain Bolt (Jamaica) 9.69” nuevo récord mundial, medalla de plata para Richard Thompson (Trinidad y Tobago) 9.89”, y le agrego que en el quinto lugar llegó Asafa Powell (Jamaica) con 9.95”.

Reflexionemos el caso de Asafa Powell. Él poseía desde 2005 el récord mundial con un tiempo de 9.77”. ¿Dejó de ser competitivo?, ¿no se preparó bien?, ¿o será que Usain Bolt logró adquirir más atributos mientras Asafa ya no pudo adquirir más y se tuvo que quedar con sus atributos existentes y no fueron suficientes para un nuevo proceso?

Atributos para la competitividad
En el entendido que hay tres tipos de atributos que nos permiten establecer nuestro nivel de competitividad: los atributos existentes, los atributos por adquirir y los de innovación, defino a estos últimos como aquellos que nos van a permitir manifestar una diferencia a los ojos de los clientes y además, nos van a dar la ventaja sobre los competidores. En términos generales hay que innovar, intentar las cosas de manera diferente, con distintos medios, salirse de los modelos establecidos.

El siguiente es un ejemplo de los atributos de innovación. Hasta 1968, los atletas que participaban en salto de altura hacían su movimiento impulsándose y quedando con la parte frontal del cuerpo hacia el suelo al momento de pasar la barra. En México, Dick Foxbury comenzó a saltar con la espalda hacia el suelo. Cambió la forma tradicional de saltar por una más eficaz, un movimiento innovador. A la fecha es prácticamente imposible pensar que alguien no salte de esa manera, pero en su momento nadie podía creer que fuera posible un estilo o forma diferente de hacer las cosas. Lo que siempre he expresado: no porque hayas hecho algo de una manera durante mucho tiempo, significa que lo hayas hecho bien, o que no haya una mejor manera de hacerlo.

En el deporte así como en la vida y dentro de las empresas, muchas veces la innovación permite sobreponerse a dificultades que parecen insuperables y lograr una mejor posición competitiva. Sin estrategias sólidas (bien planeadas) de mediano y largo plazo, los resultados que se pretende sean competitivos, serán pobres a cualquier escala. Cualquiera que sea el escenario, para ser exitoso, para sobresalir, para sobrevivir y para crecer, se requiere ser competitivo.

Cierro este espacio con mi última comparativa: tú, emprendedor o deportista, actual o futuro empresario o atleta, si no organizas mejor tus actividades, si no tienes un plan, o si lo tienes pero no lo sigues, si no haces mejor las cosas, si no ofreces un mejor producto, si no ofreces un mejor servicio, si no te das a conocer debidamente, si no mejoras tus procesos, si no te administras bien, si no te actualizas, si no haces de la competitividad un hábito para ser mejor día a día…. desaparecerás antes de lo que te imaginas porque tus competidores… sí lo están haciendo.

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