En México la mayoría de las personas viven tan inmersas en sus propios problemas, que difícilmente se ponen a pensar en la importancia que tiene para toda la humanidad la evolución hacia nuevas fuentes de energía y el ahorro de la misma.
Actualmente algunos métodos existentes para generar energía son altamente contaminantes y desafortunadamente todavía son los más utilizados. Por ejemplo, la generación de energía eléctrica por combustión de carbón, petróleo o gas (plantas termoeléctricas), es responsable de aproximadamente el 40 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global, siendo en este sentido China, Estados Unidos e India los países que más contaminan. El caso de China es particularmente preocupante ya que para obtener la posición que hoy ocupa en los mercados internacionales, tiene que generar “ahorro” en otros rubros, y uno de ellos es la generación de electricidad barata (utiliza el carbón, que es muy contaminante). De continuar con esta tendencia de crecimiento económico, este país necesitará más energía, y eso implicará mayor contaminación a nivel mundial.

Aunque existen formas menos contaminantes de generar energía eléctrica, generalmente tienen algún inconveniente: son más caras, menos eficientes, dependen de factores geográficos (plantas hidroeléctricas y geotérmicas) o pueden representar serios peligros en caso de no manejarse de forma adecuada (plantas nucleares).
Por lo anterior, es necesario acelerar las investigaciones en México y en todo el mundo para eliminar dichos inconvenientes y lograr la puesta en marcha de energías alternativas que no contaminen y que sean, por lo menos, tan costosas y tan eficientes como las actuales. Algunas alternativas en desarrollo desde hace algún tiempo son la energía solar, la energía eólica y la biomasa para generación a gran escala. Las tres producen energía de forma más limpia para el ambiente.
Desafortunadamente vivimos en un mundo dominado por el dinero y se pone más atención a las formas más redituables de explotar los recursos, que a un verdadero plan estratégico mundial para terminar con el daño generado al planeta por nuestras actividades. Pensemos en el protocolo de Kioto, que pretende la disminución de gases de efecto invernadero para evitar la contaminación y el sobrecalentamiento global. Estados Unidos se retiró de éste argumentando que naciones como China e India contaminaban en una escala similar, y aunque ambos países ratificaron el protocolo, no estaban sujetos a las restricciones que se imponían sobre naciones industrializadas del primer mundo, afectando esto por supuesto a la economía de Estados Unidos.
La situación en México
Otro aspecto importante en el que como individuos tenemos más posibilidades de participar, es el ahorro de energía. Somos los seres humanos los que consumimos esa energía y debemos empezar a cambiar nuestros hábitos, particularmente en nuestro país. Es muy común que la gente siga utilizando en sus casas focos tradicionales, argumentando que proporcionan mejor iluminación y que un foco ahorrador es más caro. El nivel de iluminación está medido en laboratorios y las equivalencias que aparecen en los empaques de los focos ahorradores son correctas. Por otra parte un foco ahorrador efectivamente es más caro (hasta 10 veces o más que su contraparte clásico), pero su tiempo de vida es más largo y lo que se gasta en el foco lo recuperará en la cuenta de su recibo de luz. Recientemente las constructoras de casas instalan lámparas a las que no se les deben colocar focos de más de 60 Watts, de lo contrario usted sufrirá de focos que se funden con frecuencia, o peor aún, tendrá un riesgo innecesario de incendio.
Otras recomendaciones son:
1. Apagar las luces de habitaciones vacías.
2. Desconectar aparatos electrodomésticos que no esté utilizando ya que siguen consumiendo energía aunque estén apagados.
3. Piense en los focos del estéreo o la televisión que se quedan encendidos aunque usted apague el aparato; algunos equipos electrónicos tienen la posibilidad de entrar en modos de ahorro de energía, si a usted le molesta que el estéreo se desprograme cuando lo desconecta, por lo menos revise que pueda estar en un modo de ahorro de energía en el que la llamativa pantalla esté apagada o tenga una intensidad de iluminación atenuada, esto consume menos electricidad.
4. Lleve un registro de su consumo y trate mes con mes de reducirlo. En la página de la Comisión Federal de Electricidad están las instrucciones detalladas para tal fin (www.cfe.gob.mx). La misma Comisión promueve el cambio de aparatos electrodomésticos en uso por los nuevos que consumen menos energía.
Los automóviles son otra fuente muy importante de contaminación. En la Ciudad de México desde hace tiempo (1990) se maneja el programa “Hoy no circula”, con la finalidad de atenuar un poco los efectos de la contaminación atmosférica, que en una ciudad de ese tamaño ya resulta un problema de salud pública, y por lo tanto, gasto gubernamental que podría utilizarse en otra cosa. No se trata tampoco de no usar automóviles sino de hacerlo de una manera responsable. En Europa, por ejemplo, la tendencia actual es adquirir autos compactos ya que el precio de la gasolina es muy elevado y estos en general tienen mejor rendimiento de gasolina; por su precio más económico, y porque los europeos tienen una educación mejor que la nuestra en todas las áreas, incluida la cultura cívica. Esto les permite sin ningún problema dejar el automóvil por voluntad propia más que por restricciones impuestas por el gobierno, tienen sistemas de transporte masivo seguros, ecológicos y eficientes, y en muchos lugares han retomado el uso de la bicicleta, que además les proporciona bienestar y salud.
Es importante hacer los esfuerzos necesarios para involucrar a la población en el cuidado de nuestros recursos energéticos y naturales, de lo contrario nos espera una crisis de proporciones inéditas en el futuro cercano.