Según la World Energy Outlook 2008, reporte que publica la Agencia Internacional de Energía, la demanda energética mundial se incrementará hasta 50 por ciento para el año 2030. Es por esto que necesitamos desarrollar todas las fuentes energéticas disponibles guardando un profundo cuidado de no aumentar las emisiones de gases efecto invernadero y con ello evitar las terribles consecuencias del cambio climático en nuestro planeta. Hacer frente a este desafío, según palabras del dr. Mario Molina, premio Nobel de Química y miembro del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático, demandará una “enorme revolución cultural e industrial”.
Ya que los combustibles fósiles continuarán cubriendo alrededor del 80 por ciento de la demanda global de energía para ese mismo año, necesitamos incrementar sustancialmente nuestra generación de energía a través de fuentes alternas incluyendo la energía solar, eólica, geotérmica y biocombustibles. Pero sobre todo, necesitamos utilizar el recurso energético más poderoso de todos en los próximos 20 años: la eficiencia energética.
Para el año 2030 la energía que se podría ahorrar a nivel mundial como resultado de eficiencias energéticas representa dos veces la cantidad nueva de energía generada por todas las fuentes, desde el petróleo hasta las renovables, lo que dimensiona el enorme potencial de oportunidades que tenemos en este sector en los años venideros.
El tema es muy amplio e involucra en cada caso políticas públicas y aspectos técnicos. Por un lado sugeriremos ciertas medidas gubernamentales que podrían tomarse para incentivar proyectos de inversión en este segmento y después procederemos a mencionar las oportunidades más atractivas en determinados sectores económicos.
En relación a las políticas públicas que podrían promover un mercado más dinámico, proponemos básicamente cuatro puntos:
• El primero sería reducir y/o replantear los subsidios a la energía, los cuales restan atractivo a los proyectos de eficiencia energética. Proteger a los más necesitados de los costos energéticos es un objetivo legítimo pero existen maneras más creativas de lograrlo a menor costo. Por ejemplo, para facilitar la transición a un entorno de mayor eficiencia energética, los gobiernos deberían de considerar el financiamiento para la adquisición de equipos más eficientes y emplear parte de los ahorros en asistir a los segmentos más desfavorecidos de la población.
• En segundo lugar, los gobiernos deberían ofrecer incentivos a las instituciones públicas para que en sus edificios mejoren su eficiencia energética y que promuevan estas prácticas con sus clientes. Algunos incentivos pueden ser el otorgamiento de recursos para proyectos o el pago de bonos por logro de metas de eficiencia, así como el establecimiento de certificaciones que motiven la adopción de tecnologías como la medición inteligente que ayuda a tener una mejor gestión del uso de la energía. En este aspecto ya se está haciendo algo con el Premio Nacional de Ahorro de Energía Eléctrica, sin embargo aún hace falta promover más la participación tanto de empresas como de instituciones.
• Adoptar, exigir y monitorear el cumplimiento de estándares más altos de eficiencia energética representa una tercera área de oportunidad. Países como Ghana en África están liderando en la regulación de estándares de alta eficiencia en electrodomésticos. En México debemos de evaluar la conveniencia de que coexistan varios organismos reguladores y promotores del ahorro energético, ya que esta situación tiende a difuminar esfuerzos y confundir a los usuarios.
• Una cuarta prioridad es el promover alianzas entre entes públicos y privados; colaboraciones entre gobiernos, compañías de servicio energético, instituciones públicas, inmobiliarias, etcétera, para proyectos de mejora de eficiencia energética en edificios, ya que existe un gran potencial de ahorro en estos inmuebles.
Si en México aprovechamos las oportunidades que ofrece la eficiencia energética, bajaremos significativamente nuestros costos de energía, nos protegeremos ante incrementos en las tarifas, y aseguraremos un camino más sustentable hacia el futuro. Beneficios que son muy deseables dadas las actuales condiciones económicas.

Oportunidades
Las oportunidades varían dramáticamente por sectores y regiones. El sector industrial representa casi la mitad de éstas, los sectores residenciales constituyen alrededor de un 25 por ciento de las mismas, y los comercios y el transporte se reparten el resto en proporciones muy similares.
Alrededor de dos terceras partes de los proyectos de inversión se llevarán a cabo en las economías emergentes como México, donde los costos de abatir una unidad de demanda de energía es alrededor de 35 por ciento más económico que en los países desarrollados.
Mencionemos brevemente cuales serían las principales áreas de oportunidad por sectores económicos:
1. En los sectores industriales existe un amplio potencial para desarrollar proyectos de cogeneración, incrementar la eficiencia de motores eléctricos, optimizar sistemas de combustión y calderas, sistemas de aire comprimido, acondicionamiento de aire, sistemas de iluminación, etcétera.
2. En relación al sector residencial las oportunidades más atractivas se encuentran en la instalación de sistemas más eficientes de calefacción y enfriamiento, así como en mejorar el aislamiento tanto de nuevas construcciones como las de las ya existentes. La incorporación de iluminación más eficiente, reemplazando focos incandescentes por ahorradores y para ciertas aplicaciones el uso de Leds, representará considerables ahorros.
3. En el sector comercial (hospitales, hoteles, oficinas, restaurantes, centros comerciales y escuelas), las oportunidades son básicamente las mismas aunque el margen de ahorro suele ser sustancialmente menor debido a que estas instalaciones cuentan generalmente con sistemas más modernos y por lo tanto, las mejoras en la eficiencia exigen actualizaciones tecnológicas más costosas y con ello los incentivos disminuyen.
4. Por último, en el sector del transporte se deberían de eficientar las cadenas de suministro y la logística con ánimos de disminuir los consumos de combustible, así como acelerar la investigación y desarrollo de nuevos combustibles más baratos y ecológicos.
La eficiencia energética concierne a todos, las épocas del uso indiscriminado de combustibles fósiles y baratos han quedado atrás y ahora estamos empezando a pagar las consecuencias del uso irracional que le dimos a estos recursos. El cambio climático está ya con nosotros y si no tomamos las medidas necesarias en unos años las consecuencias serán irreversibles.
Es tiempo de que la sociedad en su conjunto se responsabilice a usar más eficientemente la energía, esto conllevará considerables ahorros económicos además de asegurar la sustentabilidad de nuestro planeta en el largo plazo. El gobierno tiene la obligación de sentar las nuevas reglas del juego de una forma clara y viable. En México seguimos con un debate ciego acerca de si el petróleo es de los mexicanos o no, mientras la realidad ya rebasó esa disyuntiva y nos exige asumir las medidas necesarias ante los nuevos retos. El sector privado debe de tomar la iniciativa y a falta de una política clara dictada por el estado, debe de sentar nuevos estándares de eficiencia y cumplir con ellos; medir los consumos actuales es un primer paso necesario. La sociedad civil debe hacer su parte mejorando la eficiencia en los hogares y demandando legislaciones modernas y mayor responsabilidad en las empresas.
21 de Octubre del 2009 a las 9:30 PM
Realmente quien escribio este articulo es un experto en el tema y tiene la boca llena de razon en lo concerniente a la responsabilidad civil que todos tenemos.
Muchas felicidades al escritor por su bien publicado articulo.