El incremento de la demanda energética en el mundo, principalmente en los países en vías de desarrollo, traerá como consecuencia un elevado incremento en las emisiones de gases de efecto invernadero en un futuro no muy lejano. De forma general su aumento será del 200 por ciento y a finales de esta década, por dar un ejemplo, China superará a Estados Unidos como mayor emisor.
El Consejo Mundial de Energía indica que la energía eléctrica y el transporte seguirán creciendo rápidamente por lo menos hasta el 2030, y que seguirán dependiendo de los combustibles fósiles en un 85 por ciento, por lo menos en los próximos años.
Las emisiones de CO2 (Dióxido de Carbono) en el sector eléctrico y de transporte se han incrementado en niveles de más del 100 por ciento en los últimos años, representando un 66 por ciento de las totales. A medida que la demanda de estos servicios aumente, las exposiciones asociadas de gases de efecto invernadero están abocadas a crecer rápidamente.
En nuestro país desafortunadamente las políticas públicas no se han orientado hacia la disminución de emisiones. Según los programas de gobierno nuestro crecimiento está sustentado en combustibles fósiles, así como el resto del mundo con excepción de la Unión Europea. A su vez, tampoco se han hecho acciones para cumplir los compromisos del Protocolo de Kyoto, instrumento internacional que tiene por objeto reducir las emisiones de seis gases que provocan el calentamiento global, principalmente es el CO2 en un periodo de 1990 al 2012, donde a cada país se le fija un determinado porcentaje.
Especialistas de diversas instituciones estadounidenses se han unificado en una sola voz y coinciden en que “la civilización misma está amenazada por el calentamiento global.” En una publicación de las Transacciones Filosóficas de la Real Sociedad A, algunas de las investigaciones hablan del “peligro inminente” del cambio climático. Anuncian que “las recientes emisiones de gases de invernadero colocan a la tierra peligrosamente al borde de un drástico cambio climático que puede salirse de control amenazando a la humanidad”
Entre los autores de las conclusiones anteriores figuran James Hansen, director del Instituto Goddard de Estudios Especiales de la NASA, Makiko Soto y Pushker Kharecha, también del Instituto Goddard, y Gary Russell de la Universidad de Columbia, por citar a algunos. El primero considera que nos quedan sólo 8 años para poner en práctica las enérgicas medidas que permitan detener las emisiones de dióxido de carbono, para evitar el aumento de temperatura. Si no se hace así, el calor adicional podría ocasionar el derretimiento de las placas de hielo polar. Estos expertos ultiman que una estrategia viable para rescatar el planeta requiere casi con seguridad de un medio de extraer los gases de invernadero de la atmósfera, ya que el disminuirlos no tiene lugar en un próximo futuro.
Por otra parte, en contra de los científicos del Comité Intergubernamental de las Naciones Unidas (IPCC, por sus siglas en inglés), que dicen que los probables deshielos del polo norte y sur no variaran las aguas en los océanos, el efecto llamado ” vuelco de albedo” explica lo contrario. El hielo-agua se disparará o simplemente las placas de hielo se derrumbarán. Seria gravísimo si ocurriera un deshielo que aumentara el nivel de los océanos, sin poder predecir sus efectos en la tierra y sobre los ya presentes cambios climáticos.
Urgen acciones
Por todo lo anterior es urgente el reconocimiento de la necesidad de políticas públicas que tienen que desarrollar cada país en base a sus características. Deberán incluir impuestos, regulación, eliminación de subsidios a los particulares que emitan CO2, alicientes para el uso de la industria limpia, etcétera.
También es necesario incentivar una mayor inversión en el sector energético; en fuentes de energía como la nuclear e indudablemente en las renovables. Aplicar la tecnología de punta para lograr mejorar las plantas de energía, disminuir las pérdidas del transporte y de conducción de electricidad y gas, mejorar el aislamiento térmico y la iluminación, el calentamiento de agua por el sol, entre otras acciones.
La cultura en este tema, es indispensable. Deberán incluirse en los planes de estudio desde primaria hasta universidad materias de ecología y energía. Pero por lo pronto podemos hacer acciones rutinarias que nos permitan ahorrar energía y colaborar decididamente para lograr detener el cambio climático:
• Sellar las viviendas para conservar el calor.
• Cambiar lámparas por fluorescentes.
• Apagar aparatos eléctricos mientras no los utilicemos, incluyendo el regulador, monitor y el CPU de la computadora, los sistemas de televisión por cable, video juegos, recargadores de celulares, computadoras portátiles, etcétera.
• Evitar fugas de luz y gas.
• Poner en piloto el calentador de agua, o mejor apagarlo mientras no se usa.
• Verificar la eficiencia de nuestro vehículo y evitar en lo posible el uso del mismo.
En fin, todo aquello en lo que podamos ahorrar energía. Sólo basta recordar que en nuestros manos está el asegurar un próspero mañana.
14 de Noviembre del 2009 a las 6:51 PM
Efectivamente, las políticas de estado no están encaminadas a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, antes por el contrario parece ser que las incentivan, no se promueve el uso de vehículos de tracción humana para las distancias cortas urbanas y rurales, tampoco existen apoyos de ningún tipo para las empresas que no generan o que disminuyen sus emisiones, y el colmo de colmos alentamos y nutrimos la existencia de instituciones tales como LFC, SNTE, etc. y más etc., que si bien no emiten gases invernadero, nos cuestan tanto o más que las citadas emisiones. Lo que es peor, están formando fenómenos sociales que en el corto plazo serán tan letales como el cambio climático.